7 demos agendadas el primer día de campaña
Billio es el software de Consultoría y Soluciones Caballero que lee una factura de gasto con inteligencia artificial y la deja lista en el sistema contable de la empresa. Es un producto caro, que se vende con demo y con llamada. La campaña salió la noche del 11 de octubre de 2026 y el primer día completo, el 12, ya había 14 empresas escribiendo y 7 demos agendadas.
El reto: vender algo que nadie está buscando
Nadie entra a Instagram a buscar un lector de facturas. El dueño sabe que su cierre de mes se atrasa y que se entera del gasto cuando ya se gastó, pero no sabe que eso tiene solución ni cómo se llama. Un anuncio que diga el nombre del producto no le dice nada.
Encima es un producto de ticket alto. Conectar Billio al sistema contable de la empresa va de $550 en una pyme a $2,500 en una corporación, y de ahí para arriba si el sistema es raro, más el paquete de facturas aparte. Eso no se compra por WhatsApp, se compra después de ver una demo. Así que el anuncio no tenía que vender: tenía que conseguir que alguien soltara 30 minutos de su agenda.
Un video, 6 entradas distintas
Grabamos un solo video de la demostración real: le tomamos foto a una factura y queda registrada. Lo que cambia en cada versión son los primeros 3 segundos, porque ahí es donde se decide si la persona se queda. Seis entradas, seis maneras de abrir la misma puerta, y que el mercado escogiera.
El que preguntó por el sistema se llevó la campaña
De los 6, uno se despegó solo: el que abre con “tu ERP + IA para tus gastos” y pone en pantalla los logos de los sistemas que la empresa ya paga. Ese se llevó 7 de cada 10 de las personas que entraron a la página desde el anuncio.
- Filtra desde el primer segundo. El que no tiene un sistema contable sigue de largo, y el que sí lo tiene se queda, porque la pregunta es sobre algo suyo.
- No dice el nombre del producto. Ninguno de los 6 lo dice. Abren una pregunta que solo responde el video.
- Los otros 5 no se tiraron. Se apagan y el presupuesto se va al que trae gente que escribe, no al que trae gente que mira.
La página que recibe al que toca el anuncio
El que toca el anuncio no cae en la web de la empresa, cae en una página hecha para él: un video de ventas de 86 segundos que arranca donde terminó el anuncio, y un solo botón repetido que abre WhatsApp con el mensaje ya escrito. Cada botón manda un mensaje distinto, así el cliente sabe de qué parte de la página salió cada persona.
Lo que pasó el primer día
- 7 demos agendadas en un solo día, en un producto que se vende con llamada. Le llenaron la semana del lunes al jueves.
- 14 empresas escribieron por WhatsApp pidiendo información. La mitad agendó.
- 4,136 personas en Panamá vieron el anuncio ese día, y salió en pantalla 5,748 veces.
- 131 personas entraron a la página desde el anuncio.
- $3.23 costó cada demo agendada. La pauta corre a $16.67 al día. Ese primer día se gastaron $22.60, que entre 14 conversaciones salen a $1.61 cada una.
- Las 14 conversaciones y las 7 demos son dato de Billio, de su propio WhatsApp y su propio calendario.
La semana que se llenó
Esto es lo que nos mandó el cliente esa misma noche, sin retocar. Las 7 se agendaron ese día; lo que se ve repartido del lunes al jueves son las horas en que le tocaba darlas.

Qué demuestra este caso
Que un software caro, que se vende con demo y con llamada, también se vende con un video en Instagram. No con el que explica el producto: con el que le hace al dueño una pregunta sobre algo que ya tiene.
Y que no hace falta un presupuesto grande para probarlo. Con $16.67 al día, sentar a un dueño a ver una demo de algo que arranca en $550 costó $3.23.
Y que la data todavía es nueva. Esto es el primer día de una campaña que sigue corriendo. Lo que falta por saber es cuántas de esas 7 demos se vuelven cliente, y eso se cuenta cuando pase, no antes.